lunes, noviembre 03, 2008

AMULETOS, TALISMANES Y LITERATURA FANTÁSTICA (I)

Me he regalado un magnífico anillo. Es de plata calada con un hermoso cabujón negro. Es fantástico. Es digno de las mejores hechiceras que pueblan estos mundos de Fantasía. Esto me lleva a hablaros de amuletos y talismanes, esos amuletos que tienen mucha importancia en la vida de la humanidad y que a veces son decisivos en el desarrollo de ciertas historias.

Anillo con cabujón oval (oro, cristal y piedra) -Época Ptolemaica-

En sentido corriente se entiende como amuleto cualquier cosa que propicia el bien, como prevención del mal, el daño. Suele ser un adorno formado por elementos que encierran en su interior una fuente de protección para apartar los males, la peste, la enfermedad, los desastres o contrarrestar los malos deseos de otras personas. O bien son elementos con poderes sobrenaturales. Los amuletos son fetiches de protección, rechazan el mal. Son objetos pasivos y, aunque pueden absorber topo tipo de magia peligrosa, su portador no puede controlarlos de forma activa. Existe una diferencia entre “amuleto” y “talismán”. Los amuletos cumplen la función de proteger y los talismanes de canalizar energía protectora para el propietario. Los talismanes dan buena suerte a la vez que protegen a quien los lleva y los amuletos, además de proteger, ayudan a conseguir algo concreto y preservar de daños o enfermedades. El talismán, que proviene de la palabra árabe “tilism”, atrae la buena suerte y logra hechos prodigiosos en la vida de quien los lleva. Los talismanes se confeccionan teniendo en cuenta la influencia de los astros, las horas, los días, las deidades, los nombres, así como también los materiales que deben ser de materia noble. En cuanto a los materiales hay que tener en cuenta que los metales son buenos conductores de energía. La plata recibe energía, el oro la emite, el platino es neutro y el cobre la conduce.

Amuletos y talismanes egipcios

Para obtener el mayor beneficio, además de su belleza, debemos tener en cuenta que los collares tienen impacto sobre la personalidad, los colgantes sobre los sueños y deseos, y los pendientes completan un círculo de energía alrededor del cuerpo cuando se llevan puestos simétricamente. Algunas culturas los utilizan como amuleto protector para impedir que los malos espíritus se introdujeran en el cuerpo a través de los oídos.

Orejera Cultura Mochica (oro y mosaico de turquesa)

Utilizamos todavía amuletos y talismanes, aunque no pensemos en ellos como tales, ni pongamos tanta fe en ellos como las gentes que vivían más cerca de la naturaleza. Nuestros talismanes son joyas: los collares con brillantes piedras de colores para distraer la mirada del observador del rostro de quien los lleva y así evitar el mal de ojo. Evitar el mal de ojo es un deseo muy antiguo y que llega a nuestros días.

El Ojo de Horus

En Egipto el Ojo de Horus u Ojo de Wadjet, simbolizaba la victoria sobre el mal. Realizado en lapislázuli, bloqueaba el ataque psíquico. Ya de antiguo se apreciaba el azabache (madera fósil) por su color negro y por el brillo que se puede extraer de él. En la Edad Media era apreciado por los viajeros pues protegía de accidentes e inconvenientes. Como amuleto era utilizado para alejar el mal de ojo. Eran las higas: el puño de la mano derecha con el pulgar colocado entre el índice y el dedo corazón.

Higa del s. XVI (Cristal de roca y plata)

Los broches y prendedores sirven al mismo propósito, con el poder protector adicional que les confiere una gema adecuadamente elegida. Collares especialmente hermosos y espectaculares son los llamados pectorales egipcios. Son grandes collares formados por placas más o menos cuadradas y caladas con escenas familiares, dioses o escarabajos protectores. Otros tienen la espectacular forma de las alas extendidas del halcón o el buitre.

Pectoral egipcio en forma de escarabeo de Piedra Lapislázuli

Una variedad del collar es el medallón, generalmente de formas redondeadas y de material metálico. Entre el pueblo romano el medallón se utilizaba en forma de “bula” que era una cajita redonda u ovalada formada por dos láminas metálicas abombadas y unidas por los bordes. Llevaban la bula los niños de los ciudadanos libres hasta la edad adulta (17-18 años) en que la consagraban a Hércules, los chicos y las chicas la dedicaban a la diosa Juno.

Bulla romana

En cuanto a medallones, un amuleto en forma de medallón, es el origen de las primeras aventuras (conocidas) del nunca bien loado e incombustible genio Bartimeo, relatadas en “El amuleto de Samarcanda” de Jonathan Stroud, en Editorial Montena. Se nos describe el amuleto como: “…era pequeño, mate y hecho de oro repujado. Colgaba de una fina cadena de oro y en el centro había una piedra oval de jade. El oro labrado mostraba sencillos dibujos hechos con muescas que representaban corceles veloces”. En él encontramos todas las características propias de un amuleto protector: es un medallón, de oro, material que emite energía y tiene el centro de jade, material protector por sí mismo. Como vemos en la historia, este medallón cumple perfectamente su misión de protector eficaz de ataques mágicos, psíquicos o físicos: Bartimeo rechaza perfectamente el ataque físico-mágico por arte del amuleto.

Los anillos tienen su propia definición: los que se llevan en el pulgar representan voluntad y deseo de quién los lleva, los que se llevan en el índice simbolizan la dirección y la acción, los del dedo corazón, intuición e inspiración, en el anular, creatividad, y si se llevan en el meñique representan un cambio o una oportunidad. La capacidad de proyección y recepción de energía de los anillos es la misma que las piedras preciosas que puedan llevar. Nos los pondremos en el lado izquierdo para recibir y en el derecho para proyectar.

(continuará...)

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